esencia

Dicen que el camino más largo es hacia el interior: dura toda la vida. Y que solamente podemos cambiar el mundo si cambiamos por dentro. En realidad, creemos que nos transformamos y lo que hacemos es encontrarnos con nuestra propia esencia. Porque la única tarea del ser humano es SER humano y el propósito de la vida consiste en VIVIR: te invito a ser TÚ, tu ser auténtico.

Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta divulgación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta divulgación. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de junio de 2016

¿Y si realmente pudieras?

El poder de la determinación, por Pilar Jericó


Habitualmente, cuando leo libros de autoayuda y motivación me invade la sensación de que "ya me lo sé". Y no, no me refiero a que sea la más lista o a que ya me lo sepa todo sino, simplemente, a que ya he recorrido un camino que hace años ni podía imaginar que transitaría.

Sin embargo, en el caso de La fuerza de tu determinación no sólo he aprendido cosas nuevas sino que la forma que tiene Pilar Jericó de contar las cosas hace que hasta la idea más conocida te aporte siempre algo novedoso.

En mi opinión, el instinto como punto de partida es uno de los grandes aciertos de ¿Y si realmente pudieras?. Tan denostado a veces incluso por el mundo de la psicología, quienes hacemos trabajo cuerpo-mente sabemos lo fundamental que es aprender a escuchar también a nuestro cerebro más primitivo. En este caso, es lo que hace que las ideas plasmadas en la obra no se queden sobre el papel, siempre que el lector/a esté dispuesto a ponerlas en práctica, por supuesto.

La convicción es el segundo ingrediente de esta exitosa receta, porque ayuda a ir un paso más allá. Sólo con la determinación nos quedaríamos en una declaración de buenas intenciones, de esas que hacemos cuando nos llega a las manos cualquier lectura sobre automotivación y, como los buenos propósitos de año nuevo, se quedan en el tintero.

Claridad, concisión, sencillez son los aderezos de una obra cuya lectura, sin duda, será una buena aliada de las vacaciones de verano. En manos de Pilar os dejo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cuestión de cerebros

¿Somos seres solo racionales?

"La persona necesita alimentarse de otra cosa además de conceptos", asegura el psiquiatra Claudio Naranjo. El filósofo David Hume decía: "La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones". Y Jorge Pastor reivindica "el periodismo de las emociones". La mayoría de escépticos, por su parte, cree que la mayor parte de nuestras decisiones son racionales.

Un estudio del profesor Read Montague confirma las mediciones de la neuromercadotecnia al escanear las respuestas del cerebro a diversos mensajes. Valentin Fuster habla de las conexiones neuronales en este video en el que asegura, entre otras cosas, que "el alma está en la red del cerebro". El funcionamiento de éste queda gráficamente explicado en esta conferencia TED en la que se pone de manifiesto la diferencia entre usar el hemisferio derecho e izquierdo. Jean-Pierre Garnier Malet, doctor el Física y padre de la teoría del desdoblamiento del tiempo va más allá y asegura que tenemos un tiempo consciente y otro imperceptible en el que podemos hacer cosas cuya experiencia pasamos luego al primero: "entre el yo consciente y el yo cuántico se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama hiperincursión", explica. "Tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes" y el hombre "vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales".

Durante estos días, en los que se está dando a entender que todo aquello que no permite "el análisis crítico y desde la razón" no es válido, he tenido la sensación de estar rodeada de dos tipos de personas: los escépticos que solamente utilizan la parte racional de su cerebro (o las conexiones neuronales correspondientes) y quienes utilizan el área contraria olvidando su capacidad crítica para exigir rigor científico. Ahora, siento que ese conflicto está en nuestro interior. Es algo así como estar desdoblado/a. Creo que es momento ya de poner fin a la dicotomía que pregona, por ejemplo, Juan Manuel de Prada.

Las prácticas en Conciencia Plena, el estado de meditación o las experiencias de vivencia de diversas técnicas psicocorporales permiten comprobar por sí mismo este "estado" de unión con el todo que tan gráficamente describe Jil en el video y que tan inútil resulta tratar de explicar de manera racional. Las investigaciones sobre Atención Plena hablan de "expansión de la conciencia" para referirse a lo que en el ámbito espiritual se conoce tradicionalmente como el "despertar", que básicamente consiste en que, cuando empiezas a desarrollar otro tipo de capacidades (usando otras partes de tu cerebro y generando nuevas conexiones neuronales) es como si despertaras de un sueño, como si se descorriera un velo y empezaras a ver más allá, "lo sutil" como se dice en el ámbito "alternativo". Se trata de empezar a usar otras capacidades más allá de la racional-cortical. Entre otras cosas, porque además de mente tenemos cuerpo y porque parece ser que lo realmente útil para la vida está en otro lado de nuestro cerebro.

En los Programas de Reducción de estrés según el método Midfulness se habla de “vivir desde la cabeza y no con el cuerpo” como uno de los factores causantes de estrés. Mi experiencia es que cuando solamente usamos nuestras capacidades racionales, es habitual que padezcamos numerosos bloqueos a nivel corporal y emocional, que se solucionan con técnicas psico-corporales o psicoterapias. Es algo así como "estar mutilados" o disociados, como escribí en mi post del 3 julio 2011.

Bruce Lipton, doctor en Medicina, habla del subconsciente como "un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente". Del inconsciente habla también Eduardo Punset en una entrevista publicada en ABC, en la que explica que el pensamiento consciente "ocupa un lugar muy pequeño en el cerebro", mientras que "el grueso de nuestras ideas son producto de la intuición y el inconsciente". Este profesional ha perdido muchos puntos en credibilidad desde que me anuncia en televisión ese pan en el que "todo es natural y nada artificial" y que, sin embargo, dura semanas sin estropearse ni enmohecer. Sin embargo, estoy de acuerdo con él cuando afirma que todos estos avances nos van a permiri "dar a cada uno en función de sus necesidades", tal y como avanzaba ya en una entrevista publicada en marzo 2007 por la revista Periodistas FAPE.

Como Eduardo Galeano, reivindico "el derecho al delirio" que es, en definitiva, el derecho a soñar

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ciencia y pseudociencia

¿Es válido lo no científico?
 
Según publica Magonia, en 2005 la Organización Médica Colegial (OMC) quiso "poner orden" en las llamadas medicinas alternativas y, con ese objetivo, fue creado un comité dirigido por Cosme Naveda, presidente del Colegio de Médicos de Vizcaya. En la misma publicación se asegura que "nuestra primera obligación como periodistas es ofrecer información fiable a nuestros lectores y, por ello, no podemos dar crédito a terapias “no avaladas científicamente”.

José María Riol Cimas, Director de Ciencia y pseudociencias 2003, 2007, 2010 y 2011, anuncia que "en la Universidad de La Laguna (Tenerife) ya vamos por la undécima edición del curso interdisciplinar de extensión universitaria Ciencia y pseudociencias, un curso de 60 horas (6 créditos) del Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad dedicado, desde el año 2001, a la divulgación científica, el análisis objetivo de las pseudociencias y la difusión del pensamiento crítico" que pretende "aportar al alumnado, mediante el conocimiento científico, las herramientas intelectuales imprescindibles para construir (o reforzar) un mínimo blindaje intelectual, necesario ante la avalancha de pseudociencias y creencias irracionales que azota a nuestra sociedad" y "contribuir al desarrollo de la divulgación científica, el análisis objetivo de las pseudociencias y la difusión del pensamiento crítico". De todo ello se habla en el libro "Las pseudociencias ¡vaya timo!" de Mario Bunge y el debate ha saltado a las redes sociales.

En el grupo Periodismo científico y divulgativo de LinkedIn, se recuerdan, entre otras cosas, el experimento realizado para demostrar que el agua no tiene memoria tras el error de Nature al respecto. E incluso se ha abierto un debate con respecto a si la divulgación de Eduard Punset es ciencia o pseudociencia, en el que se le reconoce haber acercado la ciencia a la población y entrevistar a personajes interesantes a quien, de otro modo, nadie da voz, aunque también a grandes "charlatanes". Y se denuncian graves deslices de este abogado y economista como el de "los patos Mallard". El blog "El retorno de los charlatanes" denuncia los problemas de divulgación de Punset, al que critica que "promueve la creencia de que la acupuntura tiene propiedades curativas, pero no lo prueba, afirma que el chi existe, pero no lo prueba", y que "se le considere una autoridad en ciencia (sin que él haga nada por moderarlo o matizarlo)". Un Punset que, por cierto, en una entrevista publicada en marzo 2007 por la revista Periodistas editada por la Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE), defendía que la ciencia es "la gran esperanza de futuro frente al dogmatismo".

Interesante también el debate "¿Científicos y periodistas comparten los mismos intereses?" organizado por el Instituto RTVE, Fundación Esteve e Indagando TV, en el que han participado Manuel Seara, director de A hombros de gigantes de RNE; Paul King, Productor de la cadena británica BBC; Manuel Toharia, Director científico del Complejo Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia y Lorenzo Pinna, Responsable de formatos científicos de la cadena de Televisión Italiana RAI. En él se han planteado cuestiones como si las revistas científicas podrían estar utilizando criterios periodísticos más que científicos a la hora de elegir los artículos que quieren publicar -"corremos el riesgo de que para asignar fondos a la ciencia se utilicen criterios periodísticos sensacionalistas"- y se han escuchado cosas como que "el niño es científico en potencia, le frustramos en el colegio. Damos respuesta a preguntas que no tienen" o "los científicos que discrepamos, que decimos cosas diferentes a las que se quieren oir, no salimos en los medios de comunicación". Además se denuncia que "la investigación privada también es fundamental y en España es todavía mínima". Jared Diamond no está de acuerdo con que sean periodistas y no científicos quienes hablen de ciencia, tal y como explica en este artículo.

¿Es pseudocientífico todo lo que carece de explicaciones científicas? El conflicto surge para mi gusto cuando hablamos de disciplinas cuya falta de validez científica no las invalida como herramienta últil para para la vida. En mi opinión, la confusión parte de hacer equivalente esa falta de evidencia científica con la falta de rigor y suponer que todo aquello que no se puede medir por la ciencia tampoco es válido para el ser humano, catalogando en términos de utilidad disciplinas que, si bien no son científicas, bien utilizadas y en buenas malas pueden -aunque no siempre sea así- ser efectivas y aumentar nuestra calidad de vida. Estoy pensando en las humanidades, la religión -poco fiable para científicos como Sydney Brenner- o parte de la psicoterapia. La cuestión es, ¿es compatible la ciencia con la trascendencia? 

Estoy convencida de que la investigación científica es la base, entre otros factores, del progreso de un país. Me entristece contemplar la fuga de cerebros cuando contamos con mentes privilegiadas y excelentes equipos de investigación, necesarios para el avance de cualquier nación. Denuncio la privatización de la universidad y el negocio de la educación. Pero con esta excusa, en estos días me encuentro con que se denuncian cursos como el Experto en Desarrollo Personal, Educación Consciente y Mindfulness (Conciencia Plena) o un taller teórico-práctico sobre el enfado de la Unidad de Atención Psicológica de la Universidad de Almería y que se da por hecho que lo que no se investiga no es válido.

Cualquier persona que haya hecho trabajo personal conoce la enorme utilidad para su vida diaria de aprender a manejar su enfado, su agresividad, su rabia, el conflicto o elaborar un duelo. En manos de buenos profesionales, este tipo de cursos pueden ser una excelente herramienta para la vida. Especialmente los más racionales podemos beneficiarnos de este tipo de técnicas ya que es habitual que personas con un excelente juicio crítico y gran capacidad intelectual no sepamos lo que sentimos ni tengamos la más mínima conciencia corporal. Es el caso de quien escribe estas líneas y, sospecho, de la mayoría de escépticos que defienden exclusivamente el uso de la razón. ¡Somos seres completos!

Afortunadamente, los pioneros que experimentaron en su práctica clínica los beneficios del contacto físico para la salud no esperaron a que la ciencia demostrara los efectos fisiológicos que produce un abrazo. ¿Necesitamos que todo esté comprobado científicamente? Como seres racionales que somos, mi respuesta es SÍ. ¿Necesitamos esperar a que la ciencia nos demuestre los beneficios del abrazo en lugar de abrazarnos y ver qué pasa? ¿Y cómo explicamos lo que sentimos ante una puesta del sol, un atardecer en el mar o un amanecer en la montaña? ¿Hace falta que alguien nos diga qué pasa en el organismo ante semejantes panoramas? Como seres corporales, emocionales, espirituales mi respuesta es NO.

Una vez más, apelo a la integración. Como profesionales tenemos la obligación de consultar a expertos, de investigar y de aceptar los avances científicos aunque en ocasiones puedan desmontar alguna de nuestras creencias más arraigadas. Como seres humanos, es inteligente abrir la mente, responsable estar bien informado y sabio aprender a desmontar mitos. Pero también atreverse a probar, experimentar y practicar aunque en ocasiones, se puedan refutar nuestras ideas más fijas. A esto lo llamo "aprender a descolocarse" que, en definitiva, consiste en APRENDER A VIVIR. De este modo, puede que consigamos que nuestros niños y niñas sí quieran convertirse en científicos. Porque, como publica Antonio Martínez Ron, "el arte, el sueño y la risa no están reñidos con la Ciencia".