esencia

Dicen que el camino más largo es hacia el interior: dura toda la vida. Y que solamente podemos cambiar el mundo si cambiamos por dentro. En realidad, creemos que nos transformamos y lo que hacemos es encontrarnos con nuestra propia esencia. Porque la única tarea del ser humano es SER humano y el propósito de la vida consiste en VIVIR: te invito a ser TÚ, tu ser auténtico.

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martes, 17 de mayo de 2011

martes, 10 de mayo de 2011

Café & Periodismo

Periodismo científico

Asisto al Café & Periodismo, excelente iniciativa de Millán Berzosa, al que doy mi enhorabuena por la gran organización y por la calidad del evento. Excelentes ponentes y buen ambiente en una tarde de sábado en Madrid, en este caso dedicada a hablar de Periodismo Científico. De acuerdo con casi todo lo que se habla.

Ahora bien, tres cuestiones me hacen reflexionar y me plantean serias dudas como profesional de la información.

Hablamos de la falta de rigor; todos y todas estamos de acuerdo en la necesidad de ser riguroso/a, a la vez que se atrae al público sin caer en el sensacionalismo. Se pone como ejemplo de la falta de rigurosidad un estudio sobre los beneficios cardiovasculares del Taichi, de la Universidad de Harvard, que resultó ser de una muestra de 100 personas. Como es habitual, las técnicas "alternativas" sirven de conejillo de indias para ejemplificar la falta de seriedad que, por otra parte, en este caso es cierta. Ahora bien, me pregunto qué ocurre cuando las investigaciones sobre este tipo de técnicas sí son rigurosas (por ejemplo, el trabajo sobre Mindfulnes de Jon Kabat-Zinn en la Universidad de Massachusetts) y, sin embargo, sigue cayendo sobre ellas la losa de "alternativas", a lo que se suma la dificultad de competir con la industria farmacéutica. Por ejemplo, a la hora de publicarse estudios concluyentes en medios cuyas páginas están financiadas por laboratorios.

Hablamos también de las vacunas y del movimiento de padres y madres que se opone a vacunar a sus hijos e hijas. Estamos de acuerdo en que no se puede magnificar la acción de un colectivo, en este caso minoritario, y menos cuando "la ciencia" defiende la vacunación. En este caso me surje la duda de si, como periodista, deberíamos dar voz también al sector científico que no está a favor de las vacunas.

En la misma línea está el debate sobre ciencia versus actividad de grupos ecologistas. Se apunta que los activistas tienen sus propios intereses y hay que tenerlos en cuenta; totalmente de acuerdo. Ahora bien, alguien acertadamente recuerda que en este tipo de organizaciones también trabajan científicos. Y me sorprende que no tengamos en cuenta que los científicos también tienen sus propios intereses. Hablamos de los grupos de presión y nos olvidamos de los intereses económicos de los lobbies científicos.

Me viene a la memoria un conocido, ingeniero agrónomo, que trabajó durante una década en la industria de los transgénicos. Lo que allí vio le espantó (según él, quien manipula es algo así como "una persona que se cree Dios") y, tras una fuerte crisis existencial, decidió "pasarse" al ámbito de la ONG para luchar contra lo que él consideraba inmoral. Ello a costa de renunciar a su sueldazo de multinacional para convertirse en mileurista. Mi "crisis" de conciencia es la siguiente. Si yo, como periodista de medios, hubiera tenido que entrevistar a esta persona, le habría otorgado toda la credibilidad del científico que trabaja en la industria y me cuenta los beneficios de los transgénicos. Aún incluso aunque él estuviera dando un discurso contrario a lo que dictaba su conciencia. Unos años después, cuando entrevisto a este mismo profesional como investigador en una  organización ecológica, le pongo la "etiqueta" de activista y, por lo tanto, "interesado" ¿en manipular la información? ¿Por qué en el primer caso no dudo de lo que me cuenta y en el segundo sí?

Ahí quedan mis dudas y reflexiones, que lanzo en voz alta confiando en lo saludable del debate.

martes, 3 de mayo de 2011

Medicina naturista

La naturaleza es sabia

“Las terapias naturales nos ofrecen poner a la naturaleza de nuestro lado”

Para la medicina natural, la enfermedad es “una situación surgida como consecuencia del desequilibrio existente entre nosotros mismos y nuestro entorno. El médico o la médica naturista no intenta combatir la enfermedad, o mejor dicho, sus síntomas, sino buscar la salud a través del estudio y la aplicación de los elementos que la favorecen (los llamados factores de salud) evitando los errores que nos han llevado al desequilibrio”. Lo explica la Dra. Paloma Gómez en su obra Anorexia nerviosa. La prevenciónen familia.

Para el naturista (que no es lo mismo que naturópata) la enfermedad no es siempre un proceso negativo porque “no es lo opuesto a la salud, sus síntomas ponen de manifiesto con frecuencia que hay circunstancias en nuestra vida que deben ser cambiadas si queremos conservar la salud”.

Por su parte, las medicinas denominadas naturales, también llamadas "medicinas blandas" porque no son agresivas, comparten los siguientes principios:
  • Consideran el organismo humano como un todo integral y no dividido en diversos sistemas; cuando se altera una parte se altera el conjunto
  • Aplican terapias basadas en la propia naturaleza, no agresivas para ésta y carentes en consecuencia de cualquier efecto secundario o nocivo
  •  Tienen en consideración tanto la propia fisiología como la energía vital de cada organismo, actuando en concordancia con los métodos defensivos naturales
  • Coinciden en el concepto de “terreno”, esto es, la predisposición que tiene cada persona a padecer determinado tipo de enfermedad o dolencia. “En este sentido, los modernos estudios genéticos han venido a dar la razón a este viejo axioma de la medicina naturista, que siempre ha sostenido que todos nacemos ya con ciertas predisposiciones, que sin embargo pueden ser contrarrestadas con una vida y una alimentación sanas y adecuadas”, asegura la ex vocal de la sección colegial de Médicos Naturistas, Acupuntores y Homeópatas del Colegio de Médicos de Valencia.
Para esta doctora, “es imprescindible la cooperación entre la medicina ortodoxa y la naturista”.

lunes, 2 de mayo de 2011

Cuerpo-mente

Una relación en dos direcciones

Como explica la Dra. Paloma Gómez en su obra Anorexia nerviosa. La prevención en familia, “la moderna medicina psicosomática ha puesto de manifiesto cómo numerosas patologías obstétricas y ginecológicas que van desde el cáncer de mama o los miomas, tan frecuentes hoy día, hasta los quistes de ovario o los dolores menstruales son resultado con frecuencia de la somatización de conflictos psicológicos y emocionales por parte de las mujeres”.

“De todas las frustraciones sufridas por la medicina en la búsqueda del origen de las enfermedades, ninguna más inquietante que la proveniente de lo que llamamos el ‘factor humano’. ¿Por qué los hombres con frías relaciones parentales y escasa capacidad de expresar sus emociones desarrollan cánceres mortales con más frecuencia que los hombres más afectivos? ¿Por qué las mujeres pasivas y dulces sufren de cáncer de mama con metástasis en mayor proporción que las mujeres violentas e irascibles?” se pregunta la que fuera vocal de la sección colegial de Médicos Naturistas, Acupuntores y Homeópatas del Colegio de Médicos de Valencia y coordinadora del área de Salud y Nutrición de la Asociación para las Naciones Unidas en la Comunidad Valenciana.

En medicina tradicional china el órgano del pulmón está asociado con la emoción de la tristeza y ahora, nuestra medicina convencional relaciona la depresión con las muertes por cáncer de pulmón.

En MTC la depresión se considera el grito o aviso del alma, que te indica que algo no está bien y se ahoga cuando no estás atendiendo tus necesidades básicas: en algunas personas se trata de la falta de espacio vital; en otras del contacto con la naturaleza… cada uno sabe lo que su alma necesita; otra cosa es que la escuchemos o no. La de la depresión como oportunidad es una visión que comparten autores españoles como Vicente Simón desde el ámbito científico.

También en nuestro sistema habitual, uno se enfrenta a un problema de obesidad acudiendo al endocrino y, en la mayoría de los casos, poniéndose a dieta. La operación de estómago es otro de los recursos utilizados. Desde una visión holística de la salud, falta una pieza: enfrentarse a qué es lo que estamos tapando con capas de grasa, de qué nos protegemos añadiendo kilos y kilos a nuestro cuerpo…. En medicina psicosomática, un problema como la obesidad esconde detrás un conflicto emocional. Según la Dra. Gómez, “la obesidad es un problema psicológico de profundo arraigo, que no se puede encarar ni rápida ni superficialmente”.

domingo, 1 de mayo de 2011

Medicina Psicosomática

Rescatando a Hipócrates

Según el Dr. López Ibor, la enfermedad es, entre otras muchas cosas, “un trastorno de la comunicación humana”. Otros autores la consideran el reflejo de un desequilibrio entre el organismo y el mundo exterior.

El campo de la medicina psicosomática investiga cómo usamos las diferentes partes de nuestros cuerpos para expresar nuestros estados emocionales internos. Estos problemas psicosomáticos constituyen una forma física de enfrentarnos a conflictos emocionales que no podemos expresar directamente.

La medicina psicosomática no es una nueva especialidad médica. Al contrario, como explica el Dr. Santiago Martínez-Fornés en una de sus obras, “significa un retorno al espíritu hipocrático, estudiando al paciente integrado en su comarca, familia, trabajo, vida amorosa y cultural, conscientes de la importancia de estos factores en el determinismo y evolución de toda enfermedad, especialmente de aquellas que solo aparecen en la especie humana: anorexia mental, úlcera gastroduodenal, asma bronquial, urticaria”. Este médico del hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid asegura que “un buen clínico debe poner el mismo entusiasmo para descubrir la enfermedad en el hombre que para hallar al hombre en la enfermedad”. Y añade: “una exploración médica no es completa si no incluye tomar la medida humana del paciente”. Todo un ejemplo de salud integral en el ámbito hospitalario actual.

En su obra Anorexia nerviosa. La prevención en familia, la Dra. Paloma Gómez explica cómo “uno de los grandes avances de la medicina del siglo XX ha sido el de reconocer el efecto de las emociones sobre la salud. Esta forma de considerar a la persona como un todo, formado de psique (cuya raíz griega psyche significa “espíritu”) y soma (cuerpo), un todo tan estrechamente ligado que no se puede estudiar la enfermedad de una de sus partes sin pensar al mismo tiempo en el tratamiento de la otra, constituye lo que se llama la medicina psicosomática”. No se trata de disociar cuerpo y mente, sino que “esta nueva medicina sintética relaciona las causas de las enfermedades orgánicas con las tensiones, el estrés y los shocks psicológicos que, a su vez, son con frecuencia de naturaleza emotiva”. También tiene en cuenta el ambiente en el que vivimos y cómo afecta a nuestra vida física y emocional.